POR QUÉ REZARLO
"(...) nadie se detenga jamás (...) nada sea motivo de impedimento para orar. Voy lentamente llevando adelante (...) la obra perfecta de redención para la salvación de los hombres". (Ntra. Señora del Rosario de San Nicolás a Gladys Quiroga de Motta. Argentina, 1987)
El rezo del Santo Rosario ha sido recomendado por la mismísima Virgen María en sus apariciones. Orar es atreverse a tocar el Cielo con las manos y no regresarlas vacías.
Como escribió San Luis María Grignion de Montfort, María -la verdadera devoción a la Santísima Virgen- es el camino más fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Dios que es la perfección cristiana.
El Rosario es la oración de los sencillos y de los santos, está al alcance de todos, en todo tiempo y lugar. El Rosario honra a Dios y a la Santísima Madre de un modo especial.
Es una oración simple y humilde como María y que podemos rezar con Ella. Con el Ave María la invitamos a que rece con nosotros y por nosotros. Al unir su oración a la nuestra, ésta se hace más poderosa porque la Virgen siempre recibe lo que Ella pide.
Estas son las 15 promesas que le hizo a Santo Domingo y luego le reiteró al Beato Alano de la Rupe:

